jueves, 27 de enero de 2011

En un principio... 2/3

Por desgracia, Lucifer estaba muy enojado por el golpe recibido en la frente, y su corazón se llenó de maldad y envidia, y quiso destronar a su Padre Creador. Pero por supuesto, en sus orígenes Lucifer no albergaba maldad en su corazón, pues eso significaría que Dios lo creó con tal atributo; fue el tropiece con la túnica de Dios, y su consiguiente golpe en la frente, lo que hizo que, externamente, entrase la maldad en él… lo que aún nos deja con el inconveniente de que de algún modo fue Dios el responsable de que Lucifer se volviese malvado.
En cualquier caso, Lucifer corrompió a un tercio de los ángeles del cielo, ni uno más y ni uno menos, lo cual no dice nada bueno de la creación de Dios, que a las primeras de cambio se les rebela, pero en fin… esos son temas de otra índole. Y tras una guerra muy muy larga, Dios derrotó a Lucifer y lo desterró a la Tierra, y aún hay quien dice que le fueron cortadas las alas. Desde entonces Lucifer suele aparecerse en forma de larga serpiente, quizás para paliar su acomplejamiento por su castración alada.
Después de esto, Dios estaba deseoso de echarse una siesta, pues entre la larga larga guerra y los miles de millones de eones que se había llevado paseando no había dormido nunca, ya que no había noche. Entonces dijo Dios “¡Hágase la luz!”, y la luz se hizo (obvio, ¿verdad?). Y vio que la luz estaba bien, lo cual es lógico, pues si la luz estuviese mal no se vería porque probablemente estuviese apagada. Pero ahora todo el Vacío estaba lleno de luz, tan blanco como su celestial dentadura, y Dios se dio cuenta de que se había convertido en su homónima femenina, y esto no podía ser. Por tanto separó la luz de las tinieblas, y a la luz la llamó “día” y a las tinieblas las llamó “noche”. Podría haber elegido otros nombres cualesquiera, pero esos les pareció bonitos. Y una vez que hubo día y hubo noche, Dios se echó una siesta.
Posteriormente a lo largo de 5 días, Dios separó las aguas de la tierra, y así se formaron los mares; produjo las hierbas, los árboles y sus frutos, y así se formó la flora; creó luceros que gobernasen el día y la noche, y así se formaron el sol y la luna; y dio vida a las bestias marinas y aladas, así como a las terrestres, y así se creó la fauna. Podría haberlo creado todo en un solo día, pero lo hizo en 5, y he aquí la prueba indiscutible de que Dios es obrero.
Y al sexto día Dios tuvo una gran idea. Puesto que los ángeles le habían decepcionado con su comportamiento, decidió crear nuevos seres que fuesen completamente perfectos y libres de pecado, que no se corrompiesen nunca y le alabasen por los siglos de los siglos. Así que cogió un puñado de sucio y asqueroso barro y lo moldeó hasta tallar una forma humana, y luego arrojó su odorífero aliento sobre ella y le dio vida. Muchos años más tarde, al comprobar con mayor perspectiva temporal el resultado, Dios se arrepintió de haber sido tan tacaño con la materia prima que empleó, pero aun así Él vio que esto era bueno.
Así fue como Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, lo cual no dice nada bueno de la imagen y semejanza de Dios; y lo llamó Adán. Se estima por consiguiente que Adán también era obrero. Y Dios estaba contento con Adán, tanto que al día siguiente plantó en una parcelita de la que se había adueñado el Jardín del Edén, nombre que probablemente sacase de cambiar las “a” de “Adán” por “e”… se deduce que Dios estaba poco creativo en aquel momento. Tras esto díjole a Adán que podía comer de cualquier árbol del Edén salvo de uno de ellos, aunque hubiese sido más fácil arrancar dicho árbol para impedir así la tentación… pero todo esto era, posiblemente, parte del inescrutable plan de Dios, y no debe ser cuestionado. Y Adán aceptó la prohibición y Dios vio que esto era bueno.
Estaba Él satisfecho con su creación, hasta que se percató del mayor error que había cometido en toda su larga existencia eterna: no había hecho a Adán asexual. Y Adán le pedía desesperadamente una compañera, pues veía que hasta los cerdos copulaban y él tenía que contentarse con el trabajo de sus manos y el sudor de su frente. Es por ello que Dios dio de beber vino en abundantes cantidades a Adán para que éste cayese en un profundo sueño y no sintiese nada cuando le abriese el canal para sacarle una de sus costillas. Y de esa costilla creó a la mujer… podría haberla creado también del barro, pero prefería que la mujer tuviese algo que deberle al hombre. Y a la mujer se le dio el nombre de Eva, y Dios vio que era bueno.

2 comentarios:

  1. Lo más curioso e irónico de la segunda parte de tu relato es lo de "la costilla de Adán", sobre todo si tenemos en cuenta que lo real y natural es que todos, hombres y mujeres, salimos del útero materno; ¿de dónde se sacarían los de la Historia Sagrada semejante tontería?. Un abrazo.

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  2. Está visto que todo lo que hacía Dios era bueno. Lo que no sabía yo era que Adán se aficionó al tintorro porque fue incitado por su Creador. ¡Me estoy culturizando por momentos!
    Seguiremos...

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